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Sinopsis
THE BEST SHORT STORY - 5AUTHORSJack LondonGuy de MaupassantEdgar Allan PoeMark TwainH.H. Munro (SAKI)Ambrose BierceL. Frank BaumCharlotte M. YongeAnton ChekhovNathaniel HawthorneEDITED BYAhmet Ünal ÇAMAloha Oeby Jack London________________________________________Never are there such departures as from the dock at Honolulu. The great transport lay with steam up, ready to pull out. A thousand persons were on her decks; five thousand stood on the wharf. Up and down the long gangway passed native princes and princesses, sugar kings and the high officials of the Territory. Beyond, in long lines, kept in order by the native police, were the carriages and motor-cars of the Honolulu aristocracy. On the wharf the Royal Hawaiian Band played "Aloha Oe," and when it finished, a stringed orchestra of native musicians on board the transport took up the same sobbing strains, the native woman singer's voice rising birdlike above the instruments and the hubbub of departure. It was a silver reed, sounding its clear, unmistakable note in the great diapason of farewell.Forward, on the lower deck, the rail was lined six deep with khaki- clad young boys, whose bronzed faces told of three years' campaigning under the sun. But the farewell was not for them. Nor was it for the white-clad captain on the lofty bridge, remote as the stars, gazing down upon the tumult beneath him. Nor was the farewell for the young officers farther aft, returning from the Philippines, nor for the white-faced, climate-ravaged women by their sides. Just aft the gangway, on the promenade deck, stood a score of United States Senators with their wives and daughters--the Senatorial junketing party that for a month had been dined and wined, surfeited with statistics and dragged up volcanic hill and down lava dale to behold the glories and resources of Hawaii. It was for the junketing party that the transport had called in at Honolulu, and it was to the junketing party that Honolulu was saying good-bye.The Senators were garlanded and bedecked with flowers. Senator Jeremy Sambrooke's stout neck and portly bosom were burdened with a dozen wreaths. Out of this mass of bloom and blossom projected his head and the greater portion of his freshly sunburned and perspiring face. He thought the flowers an abomination, and as he looked out over the multitude on the wharf it was with a statistical eye that saw none of the beauty, but that peered into the labour power, the factories, the railroads, and the plantations that lay back of the multitude and which the multitude expressed. He saw resources and thought development, and he was too busy with dreams of material achievement and empire to notice his daughter at his side, talking with a young fellow in a natty summer suit and straw hat, whose eager eyes seemed only for her and never left her face. Had Senator Jeremy had eyes for his daughter, he would have seen that, in place of the young girl of fifteen he had brought to Hawaii a short month before, he was now taking away with him a woman.Hawaii has a ripening climate, and Dorothy Sambrooke had been exposed to it under exceptionally ripening circumstances. Slender, pale, with blue eyes a trifle tired from poring over the pages of books and trying to muddle into an understanding of life--
Acerca de Mark Twain

Florida, (1835-1910). Mark Twain fue un aventurero incansable que encontró en su propia vida la inspiración para sus obras literarias. Considerado como el Dickens norteamericano, su estilo popular y lleno de humor de los comienzos, y su ironía y sarcasmo de sus últimas producciones literarias, contrapusieron el mundo idealizado de la infancia, inocente y a la vez pícaro, con una concepción desencantada del hombre adulto, el hombre de la era industrial, de la edad dorada, engañado por la moralidad y la civilización.

Acerca de Jack London

Jack London (1876-1916), seudónimo de John Griffith Chaney, es uno de los grandes escritores estadounidenses de los albores del siglo XX. Su mundo se inspira en una interpretación muy subjetiva de la filosofía de Nietzsche y se construye a partir del principio de lucha por la supervivencia. Nacido en San Francisco, fue esencialmente un niño autodidacta que leía con avidez los fondos de la biblioteca pública. Con diecisiete años se embarcó en su primera goleta, rumbo a Japón, su primera gran travesía en alta mar. Tras varias experiencias como marinero y vagabundo -razón por la que también fue encarcelado-, London acudió a la Oakland High School y, posteriormente, a la Universidad de California, que tuvo que abandonar por problemas económicos. Intrépido ilustrado, él, como muchos, sufrió la fiebre del oro hasta que, finalmente, se dedicó a la escritura. De entre su obra, a menudo nutrida de sus propias aventuras, cabe destacar La llamada de lo salvaje (1903), El lobo de mar (1904), Colmillo blanco (1906) y Martin Eden (1909).

Acerca de L. Frank Baum

Lyman Frank Baum (1856-1919) es uno de los grandes autores clásicos de literatura infantil, admirado tanto por escritores como por lectores. Ejerció las más diversas actividades antes de dedicarse a la literatura por completo: periodista, empresario teatral, actor, comerciante o secretario de la Asociación Nacional de Decoradores de Escaparates fueron algunos de los oficios que desempeñó antes del debut del mundo de Oz. Tras varias obras infantiles que no despertaron demasiado interés, en 1900 salió a la venta El Mago de Oz, que se convirtió rápidamente en la obra predilecta en millones de hogares. Reconocido como autor de éxito, Baum se mudó a California, donde escribió secuelas ambientadas en ese mundo hasta su muerte.

Acerca de Edgar Allan Poe

Edgar Allan Poe (1809-1849) quedó huérfano desde muy joven; su padre abandonó a su familia en 1810 y su madre falleció al año siguiente. Tanto su obra como él mismo quedaron marcados por la idea de la muerte, y la estela de la desgracia no dejó de acecharlo durante toda su vida. Antes de cumplir los veinte ya era un bebedor consuetudinario y un jugador empedernido, y contrajo enormes deudas con su padre adoptivo, además de causarle todo tipo de problemas. En 1827 publica Tamerlán y otros poemas y en 1830 se instala en la casa de una tía que vivía en Baltimore acompañada de su sobrina de once años, Virginia Clemm, con quien se acabaría casando siete años más tarde. Trabajó como redactor en varias revistas de Filadelfia y Nueva York, y en 1849, dos años después de la muerte de su esposa, cae enfermo y fallece preso de la enfermedad y su adicción al alcohol y las drogas. Su producción poética, donde muestra una impecable construcción literaria, y sus ensayos, que se hicieron famosos por su sarcasmo e ingenio, son destellos del talento que lo encumbraría a la posteridad gracias a sus narraciones. Poe, de hecho, es conocido sobre todo por sus relatos y por ser el predecesor, en cierto modo, de la novela policíaca moderna. Sus cuentos destacan por su belleza literaria y por fundir en ellos lo macabro con el humor, el terror y la poesía.

Acerca de Guy de Maupassant

Guy de Maupassant (1850-1893) nació en el castillo de Miromesnil, en el seno de una ennoblecida familia normanda. De la mano de Flaubert, amigo de su madre, conoció en París a la sociedad literaria del momento; fue funcionario y periodista, y en 1880 publicó su cuento Bola de sebo en el volumen colectivo Las veladas de Médan, piedra fundacional del movimiento naturalista. Otros cuentos como los contenidos en La casa Tellier (1881) o Mademoiselle Fifi (1882) lo acreditaron como uno de los maestros del género, de modo que cuando en 1883 salió a la luz su primera novela, Una vida, ya era un escritor famoso. A esta novela siguieron otras de la talla de Bel Ami (1885), Mont-Oriol (1887), Pierre y Jean (1888) o Fuerte como la muerte (1889). Murió en París víctima de una enfermedad hereditaria que lo llevó a la locura.

Acerca de Ambrose Bierce

Fue un editor, periodista, escritor y satírico estadounidense. Escribió el cuento An Occurrence at Owl Creek Bridge (Una ocurrencia en Owl Creek Bridge) y compiló el léxico satírico, el Diccionario del Diablo. Su vehemencia como crítico y su visión sardónica de la naturaleza humana que mostró su trabajo le ganó el apodo de Bitter Bierce (El amargo Bierce).1​ Bierce empleó un estilo distintivo de escritura, especialmente en sus historias. Su estilo a menudo abarca un comienzo abrupto, imágenes oscuras, vagas referencias al tiempo, descripciones limitadas, eventos imposibles y el tema de la guerra. En 1913, Bierce viajó a México para adquirir experiencia de primera mano de la Revolución mexicana. Se rumoreaba que viajaba con tropas rebeldes, y no se le volvió a ver.

Acerca de Nathaniel Hawthorne

Nathaniel Hawthorne (1804-1864), cuyos trabajos muestran una profunda conciencia de los problemas éticos del pecado, el castigo y la expiación, se dedicó pronto a la literatura. Entre sus obras destacan el conjunto de cuentos Musgos de una vieja rectoría (1846), inspirados en su casa de Concord en Massachusetts, La letra escarlata (1850), La casa de los siete tejados (1851) y El libro de las maravillas para chicas y chicos (1852). También en 1852 escribió la biografía de su amigo Frankling Pierce, también escritor, que llegaría a ser presidente de Estados Unidos. Tras su elección Pierce recompensó a Hawthorne con el cargo de cónsul en Liverpool, que mantuvo hasta 1857. Durante los dos años siguientes vivió en Italia, donde recogió materiales para su novela El fauno de mármol (1860). Murió en Plymouth en 1864. Entre sus obras póstumas se encuentran Septimius Felton o el elixir de la vida (1972), El romance de Dolliver(1876), El secreto del doctor Grimshawe (1883) y sus Cuadernos americanos (1868), Cuadernos ingleses (1870) y Cuadernos franceses e italianos (1871).

Acerca de Anton Chekhov

Anton Chekhov was one of the most important and influential playwrights in world theatre. Chekhov began his career writing jokes for popular magazines to support himself while he studied to become a medical doctor. He wrote twelve plays (including The Cherry Orchard, Uncle Vanya, Three Sisters, The Seagull, Ivanov and the untitled play often called Platonov) and around six hundred stories, revolutionising both forms forever – and continued to practise medicine throughout his literary career. He died from tuberculosis in 1904 at the age of forty-four.

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